Meditación del Mes – Mayo 2019 – El camino del medio

Tantra es trascendencia. No pretende la indulgencia ni la represión. Es un caminar sobre la cuerda floja; requiere de un equilibrio relajado y perfecto. No es tan fácil como parece, necesita de una consciencia muy delicada. Es una gran armonía.

Lo más fácil para la mente es la indulgencia, o su opuesto, la renuncia!

Los extremos son lo más fácil para la mente. Permanecer en el centro, exactamente en el centro, es lo más difícil para la mente, porque significa un suicidio para ella. En el centro, la mente muere y emerge el infinito espacio de la no-mente. Por eso Buddha ha llamado su camino, Majjhim Nikaya-el camino del medio.

– Osho, la Visión tántrica


 

¿Que significa estar exactamente en el medio? ¿Caminar sobre el filo de la navaja?

Ser indulgente en el mundo no requiere de consciencia. Reprimir los deseos de lo mundano, tampoco requiere consciencia. Los santos o pecadores no son muy diferentes, son del mismo tipo de mente. Cada uno está en un extremo pero la mente es la misma, una mente está ávida de dinero, de sexo, de placeres y la otra del reino de los cielos, pero las dos mentes persiguen un objetivo, son mentes movidas por el miedo y la avaricia. Una se apega al mundo y la otra escapa del mundo.

Aquel que se pierde en la indulgencia no entenderá porque simplemente está repitiendo un hábito y no verá la raíz que lo causa.

Aquel que reprime tampoco entenderá porque tampoco verá la raíz de la causa.

Tantra no es una propuesta de perderse en los opuestos.

 

Meditación de centramiento.

Te invito a mantener un estado de consciencia en ti [email protected] dÍa a dÍa que te permita sentir cuando te recreas en un hábito o reprimes tu energía.

Por ejemplo, si te encuentras pensando constantemente el mismo pensamiento de juicio sobre ti mismo o los demás, o si sueles fumar mucho o beber mucho, o trabajar mucho, o deprimirte con las mismas cosas una y otra vez, o estar muy a menudo pensando y saliéndote de este momento presente, o lo que sea que observes como una constante en la que te recreas una y otra vez y tiendes a buscar los extremos del esfuerzo, de la excitación, de los estados de intensidad, de hartarte a comer, a beber, a tener sexo, a estar entretenido, preocupado etc… en los momentos que te des cuenta, para un instante y se [email protected], vuelve al momento presente, a algo milagrosamente cotidiano como que tu corazón late, que te sientes encarnado y presente, que te entregas y relajas en este momento. Reconoce el hábito y relájate en el presente.

Recoge tu energía en tu corazón, en tu vientre, vuelve a tu línea media, a sentir tu centro. Percibe la vacuidad sin tener que ser llenada de intensidad, de esfuerzo, de excitación constantemente. Cae en la sencillez exquisita de volver a la relajación sencilla de este presente. Apaga la película y mira el horizonte, tus manos, tus pies, el cielo de tu consciencia.

Al igual cuando te ves reprimiendo algo que acontece naturalmente como un instante de enfado, o un anhelo natural de fusión, o el placer de saborear, o las ganas de mover el cuerpo libremente, o el deseo que se mueve hacia una mujer o un hombre, o el disfrute de un momento de gozo, o un momento de miedo y vulnerabilidad, etc… date cuenta, para un momento y siente el movimiento de la energía, ve a su raíz, dale espacio de consciencia.

Sin empujar, ni reprimir, sin aferrarte, ni evitar, vive en presencia con lo que viene y va. Date espacio para seguir la energía dentro de ti a su raíz, para comprender lo que quiere expresar.

Caminando relajadamente por el filo de la navaja de este presente observando desde ahí las fluctuaciones de la mente que tiende a llevarte a los extremos.

Se la consciencia que acoge los opuestos sin convertirse en ellos, la madre que ama a sus hijos sin discernir si son buenos o malos, el hombre que lucha entre la vida y la muerte, entre la excitación y el aburrimiento, entre la sobriedad y la ebriedad, entre la indulgencia y la castidad, entre los juicios y comparaciones.

Un abrazo lleno de ternura y espacio.

Astiko