«Los tántricos vivían la búsqueda de esta verdad muchas veces en pareja. Hace unos 1600 años había una secta tántrica, que se llamaban los Neela Tantrikis, que vivían en pareja de una forma muy especial. Un hombre y una mujer vivían juntos dentro de una misma túnica que les servía de única vestimenta. Dentro de la túnica que los cubría a los dos estaban desnudos. La túnica era de un color azul cielo, Neela. Habían elegido ese color porque es el color de la vibracion que rodea dos amantes, en profundo amor durante su unión sexual. Peregrinaban juntos, caminaban, comían, dormían, hacían el amor, impartían enseñanzas siempre juntos dentro de la túnica. ¡Cuanto coraje! Recreaban el universo dentro de una túnica. La dualidad que genera la vida, Yin Yang, lógica, intuición, amor, presencia, hombre, mujer. Creaban así un circuito de constante intercambio de polaridades femenino masculino. Un campo de energía transformadora. Practicaban meditaciones tántricas, circulaban energía. Los roces entre ellos eran un constante desafío para llevar consciencia al cuerpo, las emociones, etc. El beneficio de uno es el de los dos, porque son uno. Las diferencias eran distintas maneras de ver una misma realidad. Se tenían que rendir el uno al otro, aceptar y relajar. Es una manera excepcional de exploración, de meditación, de camino hacia Mahamudra!»