meditación del mes – octubre 2016

Aprender a ser humano, aceptar todos nuestros paisajes y sentir y sostener lo que acontece en cada momento como una experiencia valiosa es el desafío de nuestra consciencia encarnada.

Hay tres estados emocionales que nos suelen causar más dificultad a la hora de sostenerlos  sentirlos y comprenderlos en el momento. La rabia, el miedo y la tristeza.

Cuando los sentimos, nos contraemos, los sujetamos, analizamos y nos protegemos de sentir para acabar reprimiendo, negando, explotando y juzgándonos …. y a causa de esto , no acogemos la experiencia con toda nuestra consciencia en el presente y la enquistamos en el tiempo.

Este mes lo dedico a LA RABIA:

La rabia es la frustración energetizada que se dispara cuando  quieres cambiar algo y no puedes hacerlo. Sentimos la misma energía  cuando queremos cambiar cualquier cosa,   los platos sucios y se activa esta energía para fregarlos,  cerrar una ventana cuando hay corriente o hace frío, hacer deporte, competir, etc… cualquier cosa que activa y pone en movimiento nuestra energía para intervenir con un propósito) . esta energía en definitiva es nuestro fuego para actuar.

Se convierte en rabia cuando no logramos cambiar algo o hacer algo que queremos cambiar o hacer.  Hasta que no aceptamos que hay ciertas cosas que no está en nuestras manos cambiar, y  no rendimos nuestra voluntad, esta energía se congela dentro de nosotros y nos es difícil soltarla.

Cuantos de nosotros nos hemos quedado con rabia por cosas de nuestro pasado que fueron dolorosas o que no correspondían a nuestras expectativas o que nos desilusionaron o desafiaron y no pudimos cambiar y seguimos atascados con esa rabia  en el tiempo.

Esto es sumamente doloroso porque esta energía se  acumula en el cuerpo, en los hombros en la mandíbula, en las piernas o donde sea que lo guarda cada uno e impide que la energía vital fluya libre y disponible en cada momento para nuevas cosas. Y venga a querer solucionar el pasado que ya pasó y a seguir creando sentimientos que ya no pertenecen al presente. Esto es agotador para el cuerpo y para el sistema nervioso y nos impide ver lo que si podemos cambiar en el momento.

Si tienes un problema con sentir rabia, demasiada o demasiada poca, acuérdate que sentir rabia no es lo mismo que querer hacer daño a alguien. Solo en extremas condiciones de invasión, amenaza o sensación de impotencia se puede distorsionar y querer herir a alguien.

La próxima vez que sientas rabia, párate unos instantes y abre espacio con la respiración para sentir el incremento de energía en tu sistema, el fuego que se aviva dentro de ti.
Si estás [email protected] prueba a adelantar la mandíbula así que la mandíbula inferior sobresalga de la superior, como un simio y gruñe, permite que salgan sonidos de tu bajo vientre, respira sintiendo como el pecho sube y baja con cada respiración y permite que los brazos se movilicen también acompañando la respiración. Permite que todo el cuerpo participe. Conviértete en un orangután.

Disfruta del poder, de la fuerza que te otorga, hónrala.
Mírala como energía disponible para dinamizar y cambiar y crear.
Cuando ya no te oprima el incremento de energía y sientas que hay espacio en ti para contenerla:
Pregúntate que es lo que necesitas o esperas cambiar.
Pregúntate si puedes hacer algo creativo para cambiarlo.
En caso de que no dependa de ti o no te sientas con poder para hacerlo, déjate sentir lo que sucede en ti y entrega esa energía al universo, sacúdete, canta, pega un cojín, baila desenfrenadamente, moviliza tu energía en la dirección que sea más constructiva.

Si es con otra persona, párate y  después de movilizar la energía como he mencionado antes , siente que es lo que quieres cambiar en el otro, en ti, que sentimiento te lleva a querer cambiar a alguien, que necesitas y no estás obteniendo, estás exigiendo…?

Cuando te hayas dejado sentir y la energía se haya expandido, usa ese fulgor, ese calor , esa fuerza para comunicar tu verdad con consciencia y responsabilidad.

El mes que viene meditaremos sobre el miedo.
Un abrazo queridos, abrazando todo lo que Es.

Astiko