meditación del mes – noviembre 2016

EL MIEDO

Vamos a decir que el miedo es una serie de percepciones muy energetizadas y adrenalizadas que te avisan si estás en una situación que requiere que te enfrentes con vigor y agresividad o que huyas todo lo raudo y veloz que puedas.

Es un extra de energía que cuando nos permitimos mover el cuerpo enfrentándonos o huyendo, las señales de miedo desaparecen en cambio la energía permanece y nos sentimos llenos de fuerza.

Es un sentimiento extremadamente necesario y útil para la supervivencia, si tenemos en cuenta que como raza humana nos hemos tenido que enfrentar a todo tipo de peligros, animales, salvajes, conquistas y luchas, amenazas de todo tipo…

Imagínate que viene un león a devorarte y no sientes el peligro que te avisa de que tienes que ponerte en acción…

Fíjate que la energía que inicialmente se siente como miedo cuando recibe una salida se convierte en una energía exhilarante, burbujeante y liberadora, la energía subyacente es la misma.

En cambio cuando sufrimos de un miedo que nos paraliza y que se convierte en una sensación crónica de amenaza es porque sentimos miedo por algo que no nos permite ni enfrentarnos a ello ni huir despavoridos, ósea nuestra energía se queda estancada y congelada.

Esto nos lleva a sentir miedo constantemente, lo cual distorsiona tu percepción de la realidad y reduce tu capacidad  de responder a lo que realmente está pasando en el presente. Así pues estás mas en peligro que si estuvieras relajado y dispuesto a responder en el momento necesario.

Las señales del miedo se congelan en el cuerpo y crean corazas musculares y un estado nervioso que nos debilita mucho con el tiempo.

Es como si nuestro cuerpo nos siguiera mandando señales de miedo mucho después de que el peligro haya pasado. Esto nos sucede muchas veces con las memorias acumuladas de niños con nuestra relación con los adultos, padres, profesores y personas de autoridad frente a las cuales no podíamos huir, ni enfrentarnos cuando nos sentíamos amenazados y solo nos quedaba la opción de congelarnos.

O por ejemplo con la supervivencia actual, el miedo de no sobrevivir es más sofisticado porque no permite liberar la energía de inmediato como por ejemplo el miedo de no llegar a pagar la hipoteca,  de no tener éxito en el medio en el que te mueves, de ser rechazado por tu entorno ,o piensas diferente de lo establecido en un régimen determinado, o temes el abandono de alguien querido, o temes a la autoridad, o, o, o, o… tu sabes cuales son los miedos crónicos que tu sistema trae una y otra vez. Así pues muchas veces vivimos  asumiendo que no nos queda más remedio que vivir una vida  en la cual se repiten las situaciones amenazadoras que vivimos cuando tenías tres años por ejemplo. Esto son asumpciones neuroquímicas que se repiten en nuestro cerebro cada vez que una situación presente te recuerda al pasado. Es por eso que tenemos la tendencia a proyectar sobre nuestro futuro las situaciones pasadas a las cuales no pudimos enfrentarnos.

MEDITACIÓN

Cada vez que sientas miedo, párate un instante, lleva tu consciencia hacia el interior y siente la energía que se libera dentro de ti.

Hazle espacio con la respiración, permite que se mueva, pregúntate que movimiento quiere hacer el cuerpo… Honra ese sentimiento, evita contraerte o juzgar, dale la bienvenida, dale las gracias por avisarte, por liberar energía y ponerla a tu disposición para encender el fuego de tu verdad.

Una vez que has  reconocido y localizado el sentimiento en el cuerpo  y lo hayas  acogido ,cuando tengas espacio para ello libera esa energía, vibra el cuerpo, sacúdete, corre, saca la voz, respira caóticamente con respiración de fuego, baila desenfrenadamente, salta, etc…

Una vez movilizada la energía que se libera de adentro hacia la periferia de tu cuerpo,abraza esa sensación, entra con tu consciencia en el epicentro de ella y déjate sentir si ese miedo se detona por un recuerdo de una experiencia del pasado… si es así,  pregúntate cuantos años tenias en ese momento,y abraza a ese tú del pasado que sufrió de tanto miedo y acarícialo con tu respiración.

Al mismo tiempo obsérvate y siéntete en el ahora,¿ que herramientas tienes ahora que no tenías antes, que pasito creativo puedes dar ahora para salirte despacio de esa zona de restricción y movilizar la energía congelada en el ahora?

Finalmente lleva las manos al corazón y ámate con lo que hay, lleva ese miedo al corazón y permite que este lo acoja.

Siente poco a poco la transformación.

Un abrazo a todos. recuerda que detrás de cada miedo hay una cantidad infinita de energía creativa que está pidiendo a gritos ser liberada.

Os amo,
Astiko



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