De mi querido Maestro Osho sobre el sexo, el amor y la meditación…

Así, por tanto, no estoy en contra del sexo. Eso no significa que esté por el sexo. Significa que me inclino por experimentarlo profundamente, y descubrir lo que está más allá. El más allá está siempre a tu alcance, pero el sexo corriente es tan abrupto, tan compulsivo e inconsciente que nadie profundiza. Si puedes profundizar, te sentirás agradecido de lo divino por haberte abierto una puerta a través del sexo; sin embargo, si el sexo es abrupto e inconsciente, nunca sabrás que estuviste cerca de algo superior.

Somos tan astutos que hemos creado un falso amor que no surge después del sexo, sino antes. Es algo cultivado, artificial. Es por eso que sentimos que el amor se pierde cuando el sexo se satisface. El amor fue sólo el preámbulo, y ya deja de ser necesario. Pero el verdadero amor está siempre más allá del sexo; se oculta detrás del sexo. Experimenta el sexo profundamente, medita en él religiosamente Y florecerás en un estado mental amoroso.

No estoy contra el sexo ni estoy por el amor. También debes trascenderlo. Medita en él y trasciéndelo. Cuando hablo de meditación, me refiero a que debes pasar por ahí en forma totalmente alerta y consciente. No debes experimentarlo en forma ciega e inconsciente. Hay gran éxtasis allí; sin embargo, en tu ceguera, puedes pasarlo por alto.

Debes transformar la ceguera: debes llegar a tener los ojos bien abiertos. Si vas con los ojos abiertos, el sexo puede llevarte al camino de la unidad.

La gota puede transformarse en el océano. Ese es el anhelo que hay en el corazón de cada gota.

En todo acto, en todo, deseo, encontrarás el mismo anhelo. Descúbrelo, síguelo. ¡Es una gran aventura! En la forma en que hoy vivimos, somos inconscientes.

Pero todo esto está a vuestro alcance. El camino es arduo, pero no imposible. Fue posible para un Jesús, un Buda, un Mahavir, y es posible para todo el mundo.

Si te abres al sexo con esta intensidad, con este nivel de alerta, con esta sensibilidad, lo trascenderás. No habrá ninguna sublimación, en lo absoluto. Cuando trasciendas, no habrá sexo, ni siquiera sexo sublimado. Habrá amor, plegaria y unidad.

OSHO