CORONA VIRUS

Hola queridos todos!

Después de sobrevivir a la selva, a las Maras (narcotraficantes), a los mosquitos, al mal de alturas, a un derrumbamiento de las montañas y el desbordamiento de un río, a 8 vuelos con turbulencias, a las emociones congeladas en las entrañas de seres humanos heridos por guerrillas, violaciones, conquistas, comida basura, a la tristeza humana de una humanidad domesticada y llena de miedo y vergüenza por creencias religiosas impuestas y castrantes,… la naturaleza me ha dado muchas alegrías y el corazón precioso de las personas también y la compañía del amado…

De camino a casa me encuentro con el corona virus, ni más ni menos… y me preguntan si yo daría una clase en estas circunstancias y lo primero que me pasa es que me da risa, una risa que no sé muy bien si es malévola, histérica, sana o simplemente un desahogo.

Pues si, yo daría clase, y si mi destino es sucumbir a un virus chiquito que Dios ha mandado para que me disuelva en el universo y deje de joder pues así sea, mi vida ha sido hasta ahora un gran regalo, con alegrías y penas y me rindo a mi destino pero a lo que me niego es a sucumbir al miedo, al miedo mediático, al miedo que me encoge, al miedo que me despoja de mi dignidad, de mi fuerza y de mi amor encarnado.

No me creo que un virus que se parece más a una gripe y que con buen sistema inmunitario no se pueda superar, sea verdaderamente la causa de este revuelo. La mayoría de mis amigos y familiares en los últimos 4 años se han muerto de cáncer y nadie habla del cáncer como una epidemia. Lo que me preocupa es la facilidad con la que se nos puede manipular o encoger, a no ser que en realidad estemos aprovechando al corona virus para quedarnos en casa, cosa que nos hace mucha falta, quedarnos en casa con nosotros mismos, no buscar afuera lo que siempre ha estado dentro. Adentrarnos en nuestro cuerpo como fuente de vida, honrar el latido de nuestro corazón, hablarle cariñosamente a nuestra glándula del timo para que emita la vibración de amor de alegría y gratitud por la vida que es lo que nos brinda la fuerza para vivir con totalidad.

Jugar con nuestros hijos, disfrutar de la sencillez de cada momento, dejar de perseguir grandes metas o ir a sitios que no queremos, sentir la próxima respiración, dar un paseo por el bosque, tener tiempo, darnos cuenta cada día de que seguimos vivos y no porque nos ganamos el pan con el sudor de la frente, sino porque el universo sigue pulsando en ti, ¡otro día presente!

Así que nos deseo que el corona virus sirva para mostrarnos lo que es importante de verdad y no para paralizarnos de miedo.

Los centros donde impartimos las clases están cerrando por lo tanto no habrá clases de tantra.

En cuanto vuelva, si me dejan volver, me rendiré a las redes, daré clases y guiaré meditaciones online.

Os abrazos llena de amor, que no sucumbáis a alucinaciones, ni a las internas, ni a las externas, que tu consciencia llena de presente siga brillando con lo que Es, siempre ha sido y siempre será.

Astiko



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