meditación del mes – septiembre 2017

“Meditar significa vivir sin palabras, vivir en forma no-lingüística. A veces, esto ocurre espontáneamente. Cuando estás enamorado, sientes la presencia, no el lenguaje. Cada vez que dos amantes se encuentran en forma íntima, dejan de hablar. No es que no haya nada que expresar. Al contrario, hay una enorme cantidad de cosas que expresar. Pero las palabras nunca aparecen; no podrían. Las palabras llegan sólo cuando el amor se ha ido.

Si dos amantes nunca callan, significa que el amor ha muerto. Ahora están llenando la brecha con palabras. Cuando el amor está vivo, las palabras están ausentes, porque la sola existencia del amor es algo tan abrumador, tan penetrante, que se supera la barrera del lenguaje y las palabras. Y, en general, esta barrera sólo se supera a través del amor.

La meditación es la culminación del amor; no el amor referido a una sola persona, sino que a toda la existencia. Para mí, la meditación es una relación viva con toda la existencia que te rodea. Si puedes amar cualquier situación, estás en un estado de meditación.”

OSHO

 

SENTIR EL AMOR SIN PALABRAS Y CON TOTAL PRESENCIA

Meditación para amantes, amigos o parejas

De vez en cuando quedad solo para sentaros el uno frente al otro sin propósito alguno, sin hacer, solamente para que vuestro ser se comunique, se relaje con el ser del otro, se fundan en una presencia.

Sentaos de forma que la columna esté relajadamente erguida, cómodamente el uno frente al otro.

Cierra los ojos y navega por las percepciones pasajeras, como el pensamiento, las sensaciones y emociones…

Hasta que sientas que tu presencia aterriza en tu cuerpo… y déjate sentir lo que hay, escanéalo amorosamente para que este al recibir tu individida presencia , se relaje todo lo que pueda relajarse y suelte. Déjate mecer conscientemente por la respiración…

Pronto estarás enraizado en este momento presente y el corazón se relajará y la pelvis caerá gustosa.

Entonces, desde esa presencia en Ser, permites que tu consciencia incluya al otro. Déjate sentir su presencia en silencio, como afecta tu cuerpo, que sentimientos se activan, como fluye tu respiración y el latido de tu corazón.

Poco a poco abre los ojos. Manteniendo la presencia en ti y al mismo tiempo incluyendo al otro, permite que tu Ser mire, que se expanda por los poros de tu piel, que tu respiración incluya al otro, lo inspiras y te expiras. Siente como vuestro ser, más allá de la forma del cuerpo se expande y entra en comunión.

Y permaneced en silencio, en el silencio de los cuerpos, de la naturaleza, del espacio, del océano, en la ausencia de palabras, del control de la mente, de ideas formuladas…

Es la ausencia de todo concepto que deja espacio para la magia de la existencia, para que la consciencia y el amor se expresen a través de vosotros en este momento.

Dejaros caer en ese silencio sin tener que hacer nada el uno con el otro mas que atestiguar este momento, más que sentir esa profunda y vulnerable intimidad de vuestros seres reflejándose el uno en el otro. Mantente muy enraizado en el cuerpo y en la respiración.

Podéis acabar cerrando lo ojos unos minutos volviendo al espacio eterno de tu propio ser o acercándoos despacito hasta fundiros en un silencioso abrazo.

También puedes espontáneamente cuando coincidís cocinando o vais en coche… darte cuenta de este instante compartido, de la magia de este momento. Déjate sentir tu ser y el del otro…, moviéndose en silencio a través de la persona.

Déjate percibir tu eternidad y la del otro, aquello que va más allá de la mente cotidiana. Dos eternidades jugando a lo cotidiano.

Comunión en silencio, en ese lugar al que las palabras no llegan.

Con amor,

Astiko