meditación del mes – octubre 2017

Simultaneidad

 

En la mente solemos hacer una distinción entre lo cotidiano y lo sagrado, lo corporal y lo espiritual, entre el sexo y el éxtasis.

Esta distinción va en detrimento de celebrar la vida, de ver lo espiritual en lo manifiesto, de sentir el misterio en la vida cotidiana. De abrir el corazón a lo que Es.

Sucede algo así como que el traje de fiesta cuelga en el armario para alguna ocasión especial que nunca llega y nos morimos antes de desplegar nuestros mejores atributos, antes de encontrar la ocasión para florecer y permitirnos sentir toda la magnificencia de la que somos capaces.

Esta meditación es una invitación para que te vistas de fiesta, para que reconozcas la Esencia que se manifiesta en ti, en Todo, en todo momento.

Cuando un Buddha está sentado en el wáter, no deja de ser un Buddha, cuando un Buddha se enfada, no deja de ser Buddha, cuando un Buddha limpia su casa o va a trabajar, o se implica en cualquier acto cotidiano, no deja de reconocer su Esencia.

Cuando digo Buddha, no me refiero al hombre en si, podría decir Cristo o Mooji o Nisargadatha o Gangaji o Osho… Un ser humano que ha reconocido que es la Fuente y que además es una gota de esa fuente en su manifestación mamífero humana única e irrepetible.

Me refiero a la Esencia que permea Todo y Todos y que la consciencia humana tiene la fortuna y magnificencia de poder reconocer.

Esto es simultaneidad: Soy todo y nada y además soy una forma concreta que vive milagrosamente una historia personal con todo lo que eso conlleva, emociones, pensamientos, sentimientos, puntos de vista, apegos, miedos, necesidades, anhelos, etc…

En medio de un momento de esos cotidianos…. ¡Ahora! si quieres…, párate a sentir…, el misterio en lo concreto, en la forma del cuerpo, en el latido del corazón, en la respiración…, date cuenta que eso está aconteciendo ahora… no porque tu lo hagas o te lo merezcas, o seas especial, o te lo deban o porque eres bueno o malo, si no que está sucediendo…

¿Te das cuenta?

Y además de darte cuenta del milagro de que tu corazón está latiendo… te das cuenta de que estás aquí!

Y al darte cuenta ¿te das cuenta del milagro de estar aquí dándote cuenta?

Y además reconoces que eres esa consciencia que se da cuenta, eres el milagro… encarnas el milagro, siendo… Y continua, quizás te des cuenta de que estas respirando… y de que esa respiración también acontece aunque estés durmiendo… y te das cuenta de la magia de lo concreto, de lo sencillo y cotidiano…

Fíjate en el milagro de poder atarte los zapatos y saber cual es el derecho, el izquierdo quizá, el lazo… y al mismo tiempo reconoces el misterio que hace posible algo tan cotidiano como atarse los zapatos o quizá lavarse los dientes… o te das cuenta en un día de otoño cuando el viento mueve las hojas y se desprenden del árbol y caen… algo tan cotidiano, las hojas, el viento… y te pones en contacto con el misterio del viento, de las hojas… el mismo misterio que vive en ti, y lo sientes en Todo y te reconoces en él…

Y tu celebración de lo cotidiano puede ser infinita en ese reconocimiento y tu asombro constante… cuando en lo concreto reconoces al misterio…

Y cuando te comes un calabacín y con el calabacín te comes la esencia de dónde emergió la semilla, te comes la semilla, la tierra que la albergó, el sol que la iluminó la nube que se cargó de agua para llover sobre ella, la voluntad humana de plantarla, el amor que hizo falta para que se manifestara esa voluntad, el universo dentro del cual todo acontece y con el calabacín te estás comiendo a toda la existencia…

Y te das cuenta… del cuerpo y que dentro de este… habita la consciencia que además de poder manifestarse en ser concreta, se puede expandir y reconocerse a si misma en el espacio y en otras formas… por ejemplo un compañero de trabajo, el panadero, alguien querido, tu amado, tu hijo, etc… y en ese pararte y darte cuenta…, ver como en lo cotidiano se distingue su cuerpo, su punto de vista, su forma de sentir e interpretar, difieren los detalles que lo hacen único… y además… simultáneamente… te das cuenta de que también ahí en ese otro cuerpo, en esa otra forma acontece el mismo misterio y late su corazón y la respiración lo mece y la misma esencia vive en ella , en el, en ello… y te das cuenta de que si te expandes más allá del cuerpo y el otro también, os volvéis a conocer como una misma consciencia, como la esencia en su estado puro, exenta de forma y punto de vista… y fíjate en el milagro de eso… y de… simultáneamente… poder relacionaros y sonsacaros la experiencia de amaros, de odiaros, de diferir, de provocaros, de abrazaros y desafiaros, de uniros y separaros… Cuando al mismo tiempo sois lo Mismo, pura consciencia relacionándose consigo misma, experimentándose a si misma…

Y en la intimidad con el ¨otro¨,… la consciencia, que para expresar y darle forma al amor, toma refugio en el cuerpo y se despliega a través de los sentidos para oler, para sentir el roce de la carne, de la piel, el deseo de penetrar y ser penetrado, de devorar y poseer, hacerlo mío y yo ser tuyo para volver a fundirse…

Y la danza de la simultaneidad se despliega, nos rozamos, nos separamos, nos abrazamos y rendimos, nos desafiamos a abrirnos más, a ser más transparentes, mas permeables, a transitar la densidad del cuerpo para acceder a la extática levedad del ser donde volvemos a ser uno, que digo Uno, Nadie, Nada…, Ello,… disuelto en si mismo, en profunda relajación, silencio paz infinita por ponerle palabra a lo que Es sin Ser nada…

Y así la simultaneidad de ser dos siendo uno… la celebración… que vuelve a emerger del puro anhelo de volver a amar en lo cotidiano, en lo concreto y mientras, te das cuenta del milagro de darse cuenta.

Momento a momento ábrete al misterio dentro de lo cotidiano, siente al Uno disfrazado de dos, escucha al mar dentro de la caracola, friega los platos escuchando el silencio del misterio, la voz del agua, el ritmo de tu corazón, luce tu mejor traje para cada ocasión!

con amor,

Astiko

El misterio de la existencia