meditación del mes – noviembre 2013

Más y más aprende a relajarte, a volverte sutil y transparente como el cielo expandido e infinito. Permite que las nubes viajen por ti, que haya tormentas y días soleados y cuando te encuentras con el amado, también permite que se disuelva en ti!

Párate a momentos durante tu vida y observa en ti, en tu cuerpo, en tu psique ¿Hay tensión o esfuerzo? ¿Dónde hay tensión? ¿Es necesaria esa tensión? ¿Que quiere conseguir esa tensión? Si se relaja, ¿que pasaría?

Quizá al presenciar y parar  también te das cuenta de alguna parte del cuerpo que está muy gustosa y relajada y te quieres centrar en ella. Al sentirla quizá ese mismo sentimiento de naturalidad y relajación se expande por otras zonas del cuerpo y la información se comparte!

Muchas veces hacemos cosas con mucho más esfuerzo y tensión de lo que requiere la situación.

Es más, generalmente cuando aprendemos a aflojar y relajar, las cosas fluyen hacia uno con muchísima naturalidad y dignidad sin que tengamos que sacrificar una relajada y centrada percepción de nosotros mismos.

La totalidad no requiere de tensión, si no de relajada y enfocada presencia!

Empieza a experimentar pequeños momentos de pura consciencia de ti mismo  y afloja, suelta, relaja, expira, entrega, confía, que la columna este fluida, la mandíbula suelta, la musculatura esponjosa, sacrifica cualquier opinión o comentario y siéntete transparente como el aire, como el cielo… abarca todo lo que es en tu percepción!

También en tus encuentros amorosos, ve a ellos sin hacer esfuerzo, sin expectativas, permeable, acogedor, transparente, con aceptación de lo que Es, aprendiendo a relajar el cuerpo.

En esa relajación es mas fácil fundirse, fluir con lo que verdaderamente vuestra energía quiere expresar.

Y poco a poco tu sistema nervioso recibirá la información de que es posible relajarse más y más  y disfrutar de tu existencia como de un viaje, una experiencia, un misterio a celebrar…

Astiko